Ana Cristina dermatología

Dos miradas, un mismo compromiso: cooperación al desarrollo desde la USAL

Ana Cristina y Leonel Mauricio son dos estudiantes de la Universidad de Salamanca que han sido reconocidos con el Premio a Trabajos Académicos en materia de Cooperación Internacional para el Desarrollo 2025, otorgado por la Junta de Castilla y León. Sus proyectos, tan distintos como complementarios, comparten un mismo objetivo: contribuir a un mundo más justo. Hablamos con ellos sobre motivaciones, retos y aprendizajes

¿Por qué elegir cooperación al desarrollo como eje de vuestro trabajo?

Quería encontrar algo que me importase realmente, que me moviera por dentro”, confiesa Ana Cristina, quien viajó a Malawi gracias a las becas Manuel Andrés Sánchez del SAS. Allí colaboró con la ONG Dermalawi y descubrió la fuerza de la telemedicina en contextos con escasos recursos.
Por su parte, Leonel lo tenía claro: “Mi motivación principal fue responder a lo que considero una deuda epistemológica y política: visibilizar y analizar críticamente las condiciones de inclusión del estudiantado indígena y afrodescendiente en las universidades públicas de Honduras”.

¿Cómo llevasteis a cabo la investigación?

Ana Cristina desarrolló su TFG sobre Teledermatología aplicada en el Hospital de Alinafe, Malawi, atendiendo a 148 pacientes en un mes. “La teledermatología permite diagnosticar y tratar enfermedades de la piel a distancia, algo vital en zonas rurales donde no hay especialistas”.
Leonel, en cambio, coordinó su trabajo desde Salamanca: “Gracias a una red de colaboradores, aplicamos cuestionarios y entrevistas en los nueve pueblos indígenas y afrodescendientes del país. Mi tesis interroga qué significa ser estudiante indígena en instituciones que históricamente no fueron pensadas para ellos”.

¿Qué os ha aportado esta experiencia?

Me ha hecho ver la fuerza y el impacto que puede tener la cooperación entre profesionales de diferentes países”, afirma Ana Cristina. Leonel coincide en la dimensión transformadora: “Aprendí a dar lugar a otros modos de ser, estar y existir. La investigación debe servir como semilla para cambios reales”.

¿Y las dificultades?

Ana Cristina recuerda el reto teórico: “La dermatología que se estudia habitualmente está descrita en pacientes de piel clara, y la patología cutánea se manifiesta de forma distinta en fototipos oscuros”. Leonel señala la complejidad metodológica: “Captar la pluralidad de realidades de todos los pueblos y las condiciones estructurales de acceso a territorios remotos fue lo más difícil”.

Un mensaje para quienes se plantean orientar su trabajo hacia la cooperación

Escoge un tema que te motive personalmente”, aconseja Ana Cristina. Leonel añade: “Investigar con y desde los pueblos, no solo sobre ellos, es un gesto ético que puede transformar realidades”.

Dos proyectos, dos historias, un mismo compromiso: hacer de la investigación universitaria una herramienta para la justicia social.



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